Mishima

© Leila Mendez

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Del Primavera Sound al SummerStage de Nueva York, de Berlín a Donosti, de Murcia a su ya clásico final de gira en el Apolo de Barcelona, Mishima contagiaron al mundo de L'ànsia que cura (2014), un ejercicio de depuración de la forma en la que perseveran con la publicación de su nuevo álbum, Ara i res.

Grabado tres años después y de nuevo con Peter Deimel en Black Box Studio (Angers, Francia), el octavo disco del quinteto barcelonés insiste en la su característica doble apuesta por la contundencia en el sonido y un cuidado especial de los textos.

En Trucar a casa. Recollir les fotos. Pagar la multa (2005) encontraron la lengua; en Set tota la vida (2007), la forma; en Ordre i aventura (2010), el espíritu; en L'amor feliç (2012), el universo y, en  L'ànsia que cura (2014), el sonido. Precisamente y por todo ello, ahora Ara i res suena más y mejor Mishima que nunca: más descreído y al mismo tiempo más romántico, más desnudo pero también más sentido, más sobrio pero también más literario, con destellos luminosos entre atmósferas más lóbregas.

Es el gran todo de Ara i res, publicado en su propio sello The Rest Is Silence y distribuido por Warner, el disco con el que David Carabén (voz y guitarra), Marc Lloret (teclados), Dani Vega (guitarra),  Xavi Caparrós ( bajo) y Alfons Serra (batería) abrazan definitivamente la madurez.

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